
La plantilla de arqueología denuncia precariedad,
despidos y vulneraciones del derecho de huelga
Las trabajadoras de la empresa de arqueología Aixa–Can Mansana acumulan ya más de cinco meses de huelga indefinida para denunciar la precariedad estructural, la falta de seguridad laboral y los despidos injustificados que sufre la plantilla. A pesar de la prolongación del conflicto, la empresa sigue sin dar respuesta a las reivindicaciones y persisten las vulneraciones del derecho fundamental de huelga.
Aixa–Can Mansana es adjudicataria de proyectos arqueológicos de gran relevancia pública. Sin embargo, según denuncian las trabajadoras, las condiciones laborales están muy lejos de ser las adecuadas para un sector altamente cualificado y con responsabilidades patrimoniales de primer orden.
Un sector clave sostenido sobre la precariedad
El sector de la arqueología desempeña un papel fundamental en la preservación del patrimonio histórico y cultural. No obstante, la realidad laboral suele distar mucho de la imagen idealizada: jornadas a pie de obra, trabajo con maquinaria, elevados riesgos físicos y salarios bajos, inestabilidad y falta de protección.
El convenio de aplicación está caducado desde hace doce años y los salarios no se han actualizado en todo este tiempo, de hecho, ha habido una gran desregulación al sector: se ha pasado de trabajar con contratos de obra y servicio a falsos autónomos, y de contratos indefinidos a un uso abusivo de los fijos discontinuos en una nueva forma de trabajadores a la carta.
En el caso de Aixa–Can Mansana, la plantilla denuncia que estas condiciones son estructurales y se arrastran desde hace años. Buena parte de las trabajadoras provienen de la antigua empresa Baula, sancionada por Inspección de Trabajo por prácticas irregulares como el uso de falsos autónomos y condiciones insalubres, con multas de miles de euros. A pesar de la suspensión de actividad de Baula, el trabajo continuó bajo la razón social de Aixa–Can Mansana, manteniendo plantilla y licitaciones.
El ERE y el contrato fijo-discontinuo, detonantes de la huelga
El conflicto se agravó durante 2025. En abril, la empresa ejecutó un ERE con el despido de 25 trabajadoras, casi la mitad de la plantilla. Posteriormente, anunció nuevos despidos y la generalización del contrato fijo-discontinuo, una modalidad que la CNT considera fraudulenta y que condena a las trabajadoras a una inestabilidad permanente.
Este cúmulo de hechos fue el detonante de la huelga indefinida iniciada el 13 de agosto, que hoy supera ya los cinco meses sin avances reales en la negociación.
Reivindicaciones claras y asumibles
La plantilla mantiene cuatro demandas básicas:
- Seguridad y salud laboral, con EPIs adecuados, revisiones médicas, formación en prevención de riesgos y espacios de trabajo que cumplan la normativa vigente.
- Cumplimiento real de las categorías profesionales, con contratación acorde a las tareas efectivas y un plan de promoción interna.
- Actualización salarial, después de más de una década sin aplicar correctamente el IPC, lo que ha supuesto una pérdida de más de 250 euros mensuales por trabajadora.
- Estabilidad laboral, con el rechazo del contrato fijo-discontinuo y el fin de los despidos sin causa.
Vulneraciones del derecho de huelga
Durante estos cuatro meses, la huelga ha contado con un amplio seguimiento y se han realizado concentraciones, acciones informativas y reuniones con administraciones, promotoras y agentes implicados en las obras. Se ha constituido un Comité de Huelga con potestad legal para acceder a los centros de trabajo y evitar la sustitución ilegal de huelguistas.
A pesar de ello, las trabajadoras denuncian que Aixa–Can Mansana y diversas constructoras han impedido el acceso del Comité a las obras, un hecho que consideran una grave vulneración del derecho de huelga y un obstáculo directo a la negociación.
Responsabilidad empresarial e institucional
Ante esta situación, la CNT exige responsabilidades no sólo a la empresa, sino también a las administraciones públicas y a los entes adjudicadores, para que garanticen el derecho de huelga, eviten el esquirolaje e intervengan ante las vulneraciones de derechos fundamentales.
Éstas reivindicaciones que han agrupado a la mayor parte de la plantilla a secundar una huelga que ya dura seis meses, gracias a la Caixa de Resistencia y la solidaridad de la CNT, y han levantado también a parte del sector en Catalunya, que se solidariza con la causa.
En todo este tiempo los y las huelguistas han mantenido un pulso con la empresa con piquetes, manifestaciones, y varias acciones de presión, pero manteniendo siempre una actitud negociadora.
La empresa finalmente ha querido romper la negociación para intentar reventar la huelga demandando al comité de huelga y a la CNT por huelga ilegal. El juicio tendrá lugar el próximo 11 de marzo,
Es por eso que os convocamos a el sábado 7 de marzo a Girona a una importante manifestación y jornada de solidaridad con este largo conflicto.
MANIFESTACIÓN 7 DE MARZO a las 12:00 horas
Plaza de la Independencia, Girona.
14h Comedor popular en el Ateneu Popular Salvadora Catà.

