DOCUMENTAL MUJERES LIBRES

Proyección documental

Sábado 23 de mayo 2026

20,00 h.

Local CNT Elx

C/ Sant Roc, 7 bajo Bº Raval

Al finalizar habrá picaeta de cabasset

Indomables Una historia de mujeres libres

De la presentación del documental: Indomables es la última producción de ZerikusiA. Con este trabajo queremos traer a primer plano otra parte de nuestra historia, la que cuenta la experiencia de MUJERES LIBRES. Mujeres Libres fue una organización autónoma, ajena a las estructuras de cualquier órgano del movimiento libertario. Sin renunciar a sus raíces anarquistas practicaron un feminismo obrero. Se marcaron como objetivo preparar a las mujeres para poder participar en primera persona en la revolución libertaria. Es decir, querían formar a las mujeres, que sufrían unas tasas de analfabetismo elevadas y atraerlas al movimiento libertario. Tuvieron que luchar contra una cultura de honda raigambre católica y, lo más doloroso, contra la indiferencia cuando no desprecio de sus compañeros y compañeras libertarias. A pesar de llegar a contar con más de 20.000 afiliadas solo en la zona republicana, jamás fueron admitidas como parte integrante del Consejo General del Movimiento Libertario. Con este documental hemos intentado averiguar qué pensaban, cuál era su planteamiento político y cómo desarrollaron su labor. Para conseguirlo nos hemos entrevistado con dos protagonistas directas de esta historia, Conchita Liaño y Sara Berenguer. Ambas tomaron parte activa y en primera línea en los gloriosos días de Julio del 36. Ambas con un bagaje político y humano considerable. Por otra parte nos hemos entrevistado con escritoras e historiadoras como Laura Vicente que nos han puesto en antecedentes. También nos hemos entrevistado con Martha Ackersberg, profesora del Smith College de Massachusetts y autora del libro Mujeres Libres de España, que nos acerca a la situación política de los primeros años 30 y al caudal humano de Mujeres Libres. Contamos también con la presencia poética y comprometida con el feminismo actual de la escritora Llum Quiñonero. Para hacer más comprensible el mensaje de nuestras protagonistas hemos recreado escenas con actrices llegando a reproducir un mitin en un teatro. Además nos hemos traído desde donde quiera que esté al espíritu de Lucia Sánchez Saornil, que nos ayuda a contar la historia.

MANIFIESTO 1º DE MAYO 2026

Corre compañera! El viejo mundo queda detrás nuestro.

Hoy no marchamos por nostalgia ni por ritual. Marchamos porque el presente arde y el futuro nos lo quieren arrebatar. Marchamos porque el trabajo sigue siendo explotación, porque la obediencia se nos impone como virtud, y porque la dignidad aún se negocia en mercados que nunca elegimos.

El viejo mundo —el de la jerarquía, la sumisión y el miedo— se resquebraja bajo nuestros pasos. No lo empujamos por capricho, sino por necesidad. Cada jornada laboral precaria, cada derecho recortado, cada vida subordinada al beneficio de unos pocos confirma que no hay reforma suficiente dentro de este sistema.

No hay futuro sin desobediencia.

Desobedecer es recordar que no nacimos para obedecer órdenes injustas. Es negarse a aceptar que la vida se reduzca a sobrevivir. Es organizarnos sin amos, construir sin permisos, resistir sin miedo. La desobediencia no es caos: es la semilla de un orden nuevo, nacido desde abajo, horizontal, solidario y libre.

Frente a quienes nos quieren aisladas, elegimos la comunidad. Frente a quienes nos quieren dóciles, elegimos la acción directa. Frente a quienes nos quieren cansadas, elegimos la lucha compartida.

Paz. Trabajo. Revolución.

Hablar de paz hoy no es ingenuidad: es una urgencia. Vivimos en un mundo atravesado por guerras abiertas y conflictos permanentes, donde millones de personas son desplazadas, explotadas o sacrificadas en nombre de intereses que nunca son los suyos. Las decisiones que conducen a la guerra se toman lejos de quienes la sufren, en despachos donde la vida humana se reduce a cifras, recursos o fronteras.

Nos dicen que la guerra es inevitable, que es parte del orden del mundo, que debemos elegir bando y aceptar sus reglas. Pero la guerra que nos imponen no es la nuestra. No luchamos por banderas ni por mercados, ni por los beneficios de élites políticas o económicas que jamás pisan el frente.

La paz que defendemos no es la paz del silencio, ni la paz de los cementerios, ni la paz impuesta por la fuerza. Es una paz construida desde abajo, desde la justicia social, desde la igualdad real y el fin de toda dominación. Porque no puede haber paz mientras exista explotación, mientras la riqueza de unos dependa de la miseria de otros, mientras la vida esté subordinada al poder y al beneficio.

Rechazamos un mundo donde la violencia es negocio y la guerra una industria. Rechazamos que nuestras vidas sean instrumentalizadas para sostener sistemas que necesitan del conflicto para perpetuarse.

Nuestra paz nace del apoyo mutuo, de la solidaridad entre pueblos, de la desobediencia a quienes nos empujan al enfrentamiento. Es la paz de quienes se niegan a matar y a morir por intereses ajenos. Es la paz que se construye organizándonos, resistiendo y creando alternativas.

Porque luchar por la paz hoy es también luchar contra las causas que hacen la guerra posible.

Y esa lucha —colectiva, consciente, insumisa— es ya una forma de revolución.

Hoy, como ayer, el anarcosindicalismo no pide permiso: construye alternativas. Desde los sindicatos de base, las redes de apoyo mutuo, las huelgas, las okupaciones, las cooperativas, las calles. Allí donde haya explotación, habrá resistencia. Allí donde haya obediencia, habrá rebeldía.

Que tiemblen quienes sostienen este mundo viejo.

Que se escuchen nuestras voces en cada trabajo en cada barrio, en cada rincón.

Porque no esperamos el futuro: lo estamos creando.

¡Viva el Primero de Mayo!

¡Viva la lucha de la clase trabajadora!

¡Por la anarquía y el apoyo mutuo!